Realmente no te entiendo.
¿Acaso no te resulta maravilloso que quiera desatar todo lo que nos une? ¿Acaso no es lo querías? Entonces, ¿por qué dejas puertas abiertas? No me parece nada justo.
A ver si logramos dejar las cosas claras: me dejas de la noche a la mañana con total decisión y para esto ¿“no tenés ganas”?. Probablemente no tengas idea de lo que significa tener ganas.
No puedo controlar mi estado de ánimo (ni tampoco me siento culpable por lo que siento), pero me irrita que todo se haga “a tus tiempos”.
Sacaste lo peor de mí pero no vas a ganar. No. Por más que me cueste adaptarme a estas duras condiciones, yo voy a seguir adelante. Si. Yo sé qué quiero de mí, de “nosotros” y de lo que ansío que suceda. Pero sola no puedo, necesito que una vez en tu vida pienses en lo que me hace mejor a mí y dejemos de justificarte porque estás “perdido”. No me vengas con esos pretextos, chiquilín.
¿No te alcanza jugar con mis emociones que encima tengo que entenderte? Pará un poquito, todo tiene su límite.
Empezaste siendo un caballero lleno de valentía pero no pienses que con eso basta. La imagen hay que cuidarla y creo que esa parte todavía no la aprendiste. No todo es un cambio repentino de la noche a la mañana; las cosas se piensan, se trabajan y se analizan para luego tomar una decisión. Está clarísimo que hay una parte en vos que sabe ser inteligente para lo que le conviene, inmaduro.
No me confundas más y terminemos todo esto
de una buena vez...

No hay comentarios:
Publicar un comentario