
Si mal no recuerdo esto empieza un miércoles a la madrugada, tratando de entender qué había pasado...
De un momento al otro tenía que volver a empezar y, al mismo tiempo, seguir... No sabía hacia donde pero la lógica indicaba que no podía bajar los brazos.
Y los días empezaron a pasar, y el nudo en el estomágo cada vez fue mayor. Las lágrimas aparecían en intervalos cada vez más pequeños pero mucho más intensos.
Todo me salía mal... Cada movimiento que hiciera me generaba un nuevo problema, que claramente no estaba en condiciones de resolver.
Pero no me asustaba... sólo trataba de recapitular la historia y avanzar... "salir de esta" como muchos me decían.
Hasta que un día me animé a mirar hacia atrás y noté que no estaba tan destruída. Muy por el contrario, me sentía más segura de mi misma y mucho más orgullosa por haber estado al límite de la locura y no haber entrado "en esa".
Me empecé a vestir mejor, ahora tenía tiempo para pasar 5 horas frente al espejo y probar diferentes peinados, formas de pintarme y ya que estabámos... de sonreir también.
Y valoré más que nunca... por no estar sola y haber cuidado a aquellas personas que ahora estaban haciendo de mí una mujer más fuerte.
El nudo en el estómago siguió... y en consecuencia abrí esa bolsa llena de trapos que ya no me entraban. Estaba mal... pero con nuevas tallas.
Resultados? Si... todos me ven mejor... más "linda", más flaca, más "cuidada"... Y por dentro te la empezás a creer, y entonces querés seguir siendo esa persona firme que está saliendo de vos... y ahora empezás a cantar, bailar, programar miles de salidas y hasta te proponés a conocer gente...
Perfecto! Me encantaría que así sea... pero no se engañen!! Que cuando vuelvo a dormir y no hay nadie que esté velando por que "llegues bien" se te viene el mundo abajo... y lloras... mucho más que antes.
Te despintás, enojadísima, por crear un monstruo que le muestra a todos que "todo pasa por algo" y te gritas a vos misma.... porque todos te ven bien... (menos él que ya no quiso verte nunca más).