febrero 23, 2011

Gracias...

Recién ahora entiendo lo bien que hacías al dejarme.
Necesité de diez meses para darme cuenta que sin vos todo iba a ser mejor, mucho mejor.

Ojo, no te confundas.
Que te esté totalmente agradecida por mi presente no va de la mano con que te acepte. A esta altura del partido ni hace falta aclarar que todos los días te aborrezco un poco más.

Pero no perdamos el hilo de mis intenciones y pocas ganas por nombrarte…

Gracias a tu abandono lo conocí a él creyendo que sería “uno más” de los nombres que mis amigos escucharían en mis historias de fin de semana (pero claramente me equivoqué).

Lejos de buscar una nueva relación, me animé a conocerlo.
Lejos de creer en el destino, lo empecé a amar.

Gracias, porque ahora tengo con quien hacer valer mis cinco años de estudio, mis ganas por vivir bailando, mi inclinación por lo poco ostentoso y mi fanatismo a la hora de combinar.

Gracias, porque ahora tengo con quien superar mis crisis, mis locuras, mis debilidades y por sobre todo mi rechazo a volver a confiar.

Gracias, porque de otra manera no hubiera conocido al hombre que ahora me quita el sueño…
Gracias, porque ahora mi simple sonreír dice ser su felicidad

febrero 17, 2011

::: C o m e B a c k ...

- “Asi se llama la canción de Pearl Jam que te voy hacer escuchar si algún día me dejas…”

Y en ese momento fue inevitable que mi cabeza armara uno de esos monologos que duran pocos segundos pero que dicen mucho:

¿Por qué habría de dejar a la persona que amo?.
IDIOTA, así me tiene (y así me encanta estar).
Sonrío, durante todo el día (y en los sueños también).
Tengo un estado de amor fabuloso aunque para terceros el mejor término sea el de insoportable (pero poco me importa).
LO AMO.
No hay nada más lindo que despertarte sabiendo que tenés a quien besar o simplemente hablar sin enroscarte en nada más que ser vos mismo a cada instante y convencerlo que a mi lado nada malo le puede pasar.
Él me hace bien. Me cuida, me ayuda y a menudo me recuerda que soy “soy su todo” (y si bien sé que son típicas palabras de “enamorados” me la creo y lo amo todo el tiempo un poco más).
Díganle que estoy lejos de dejarlo y muy por el contrario no pienso soltarlo por nada del mundo.


- “Dale nabo, ¿por qué decís esas cosas?”



(y díganle también que si mis palabras siempre son frías no es porque no lo quiera sino que mi amor tiene mucha facilidad para demostráselo pero no para decírselo).

febrero 07, 2011

De 4 hojas...

Digamos que mi camino no era de los más despejados... Entre medio de la neblina únicamente podía dar en firme mis próximos 4 o 5 pasos, pero más no.
Sin entender hacia donde, me encargué de caminar (para que el mundo no se diera cuenta de lo tan perdida que podía estar).
Y así pasaron unas cuantas noches de tristeza o simplemente la maldita inercia que últimamente me visitaba muy seguido.

Pero de repente sucedió "lo menos esperado". Un trébol de 4 hojas... limpio, fresco y con ganas de darme toda su suerte (de esa que tanto estaba necesitando).

Lo agarré y no lo solté, pero tampoco sabía "cómo" usarlo. Pasaron los meses y más lo cuidaba y mimaba, queriendo que creciera todo el tiempo un poco más (aunque seguía sin estreno, pues quería dejarlo para una ocasión especial).

Hasta que un día algo raro sucedió. Mi suerte había cambiado repentinamente y todo pude comprenderlo.

Te empecé a amar... sin querer, lo confieso. Pero no te asustes... dejame terminar: "Sin querer... pero de esos sin querer que son REALMENTE QUERIENDO".


::: Y ahí me di cuenta que no hacía falta un milagro ni mucho menos un trébol :::

:::::: Mi mejor fortuna fue escuchar que vos también estabas enamorado ::::::

::::::::: Y mi mayor suerte es que era de mi :::::::::