Necesité de diez meses para darme cuenta que sin vos todo iba a ser mejor, mucho mejor.
Ojo, no te confundas.
Que te esté totalmente agradecida por mi presente no va de la mano con que te acepte. A esta altura del partido ni hace falta aclarar que todos los días te aborrezco un poco más.
Pero no perdamos el hilo de mis intenciones y pocas ganas por nombrarte…
Lejos de buscar una nueva relación, me animé a conocerlo.
Lejos de creer en el destino, lo empecé a amar.
Gracias, porque ahora tengo con quien hacer valer mis cinco años de estudio, mis ganas por vivir bailando, mi inclinación por lo poco ostentoso y mi fanatismo a la hora de combinar.
Gracias, porque ahora tengo con quien superar mis crisis, mis locuras, mis debilidades y por sobre todo mi rechazo a volver a confiar.
Gracias, porque de otra manera no hubiera conocido al hombre que ahora me quita el sueño…


