Le prometiste contruir un castillo para que viviera en el más lindo cuentos de princesas...
Le aseguraste cuidarla día y noche, aún en esos momentos en los que ella se sentía totalmente fuera de peligro...
Le escribiste miles de palabras de amor, que ella memoriza a cada instante...
Le propusiste unos que otros nombres para cuando tuvieran hijos...
Le hiciste imaginar un futuro color de rosas... (insistiendo que a tu lado nada malo podía pasarle)
Le mostraste lo sano que era amar y respetar...
Le permitiste ser independiente para que valore sus tiempos a solas y con amigos...
Le diste el más dulce de los besos...
Pero el pequeño detalle es que te olvidaste de enseñarle cómo seguir adelante una vez que la dejaras...
