Y en ese momento fue inevitable que mi cabeza armara uno de esos monologos que duran pocos segundos pero que dicen mucho:
¿Por qué habría de dejar a la persona que amo?.
IDIOTA, así me tiene (y así me encanta estar).
Sonrío, durante todo el día (y en los sueños también).
Tengo un estado de amor fabuloso aunque para terceros el mejor término sea el de insoportable (pero poco me importa).
LO AMO.
No hay nada más lindo que despertarte sabiendo que tenés a quien besar o simplemente hablar sin enroscarte en nada más que ser vos mismo a cada instante y convencerlo que a mi lado nada malo le puede pasar.
Él me hace bien. Me cuida, me ayuda y a menudo me recuerda que soy “soy su todo” (y si bien sé que son típicas palabras de “enamorados” me la creo y lo amo todo el tiempo un poco más).
Díganle que estoy lejos de dejarlo y muy por el contrario no pienso soltarlo por nada del mundo.

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